La historia de la nueva moneda de $50: de Prat a O’Higgins y del cobre al acero

La presidenta del Banco Central de Chile, Rosanna Costa, estrenó la nueva pieza de $50 en Los Hermanos, una verdulería familiar de Providencia. La moneda conserva el O’Higgins que en 1981 reemplazó al billete de Arturo Prat, pero cambia la antigua aleación de cobre, níquel y aluminio por acero recubierto. Es magnética, cuesta 70% menos producirla y convivirá con la anterior.


Eran las ocho de la mañana y, entre cajones de frutas y verduras, una pequeña pieza metálica comenzaba una nueva etapa de la historia monetaria chilena. La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, realizó este martes 6 de octubre una compra en Los Hermanos, la verdulería ubicada en la esquina de Las Azucenas con Tobalaba, en Providencia. Con ese gesto puso oficialmente en circulación la nueva moneda de $50.

El lugar aportó algo que una ceremonia dentro del Banco Central difícilmente habría conseguido. Los Hermanos no es un gran supermercado ni una institución financiera, sino un negocio familiar manejado por tres hermanos que ya suma cuatro locales físicos: dos de ellos funcionan de manera contigua en Manuel Montt y los otros están en Las Azucenas y Alicante. Es también uno de esos comercios donde el efectivo, el vuelto y las monedas de baja denominación siguen pasando diariamente de mano en mano.

La escena fue sencilla, pero tenía una historia detrás. No es la primera vez que los $50 cambian de cuerpo para abaratar y facilitar su circulación. En 1981, esa denominación dejó el papel y pasó al metal. Ahora, 45 años después, mantiene su forma de moneda, pero abandona la aleación que la acompañó desde entonces para incorporar un núcleo de acero.

Costa $50
La presidenta del Banco central Rosanna Costa mostrando la primera moneda de $50 que circula en el país. (Crédito: Banco Central)

Cuando Arturo Prat valía $50

Cuando Chile recuperó el peso como unidad monetaria en septiembre de 1975, los $50 no eran una moneda. Eran un billete celeste de papel algodón, de 145 por 70 milímetros, que llevaba en el anverso a Arturo Prat dentro de un óvalo.

El retrato provenía de una litografía realizada por Luis Fernando Rojas poco después del combate naval de Iquique, como homenaje a los muertos de aquella jornada. En el reverso aparecía la Escuadra Libertadora del Perú, tomada de la pintura del artista inglés Thomas Somerscales.

El billete escondía, además, a un tercer personaje: su marca de agua mostraba el perfil de Diego Portales. En una sola pieza convivían así Prat, Portales y la escuadra que había zarpado desde Valparaíso en 1820 para apoyar la independencia peruana.

Su vida fue breve. El billete se imprimió con fechas de distintos años entre 1975 y 1981 y, durante ese último año, comenzó a ser sustituido por una moneda. El cambio aumentó gradualmente la proporción de piezas metálicas dentro del circulante chileno.

Billete de $50 que circuló entre 1975 y 1981. (Crédito: Colección propia)

El paso del papel al metal trajo también un relevo de héroes. Arturo Prat desapareció de los $50 y su lugar fue ocupado por Bernardo O’Higgins. Pero el marino no quedó fuera del dinero chileno: en 1989 el Banco Central aprobó el billete de $10.000 y recuperó para él la imagen utilizada en el antiguo billete de $50.

El diseño actual de los $10.000 mantiene esa filiación. Prat aparece con uniforme de capitán de fragata a partir de la misma obra de Luis Fernando Rojas. El héroe que en 1975 representaba una denominación de uso cotidiano regresó catorce años después en el billete de mayor valor creado hasta ese momento.

O’Higgins, por su parte, tampoco llegaba por primera vez al circulante. Había encabezado el billete de $10 emitido en 1975 y aparecía desde décadas antes en monedas chilenas. Con la pieza de $50 de 1981 quedó instalado en una de las denominaciones más utilizadas para los vueltos.

El francés oculto en el bolsillo

La nueva moneda conserva un personaje menos visible: René Thenot, el grabador y medallista francés nacido en 1893 que trabajó para la Casa de Moneda de Chile. Thenot creó el busto de O’Higgins utilizado en monedas chilenas desde la década de 1940 y cuya adaptación sigue presente en la pieza de $50.

El perfil del Libertador sobrevivió al paso del billete a la moneda, a distintas acuñaciones dentro y fuera de Chile y ahora también al reemplazo del cobre por el acero. Thenot murió en 1963, dieciocho años antes de que comenzara a circular la moneda de $50, pero su O’Higgins continúa pasando por las manos de millones de personas.

La nueva moneda conserva las imagines e íconos de la moneda que circula desde 1981. (Crédito: Banco Central)

Por qué el billete se convirtió en moneda

El reemplazo de los billetes de baja denominación por monedas tiene una lógica económica. Son los valores que más circulan, más se doblan, ensucian y deterioran. Una moneda puede ser inicialmente más cara de fabricar que un billete, pero permanece durante muchos más años en circulación y necesita ser repuesta con menor frecuencia.

Los antecedentes públicos revisados no entregan una comparación del costo unitario del billete y la moneda de $50 en 1981. El registro histórico del Banco Central sí señala que el paso de los billetes de $50 y $100 a monedas permitió aumentar la proporción de piezas metálicas dentro del circulante hacia fines de 1985.

La moneda aprobada en mayo de 1981 fue fabricada en cunial: 92% de cobre, 6% de níquel y 2% de aluminio. Pesaba 7 gramos, medía 25 milímetros, tenía forma decagonal y llevaba una cadeneta grabada en el canto. En el anverso aparecía O’Higgins y, en el reverso, la cifra 50, la palabra PESOS, el año y dos ramas de laurel.

El mismo rostro sobre un nuevo metal

La pieza que comenzó a circular este martes procura que el cambio pase casi inadvertido. Mantiene el diseño, la forma y los 25 milímetros de diámetro. Su peso disminuye solamente medio gramo: de 7 a 6,5 gramos.

La transformación está debajo del recubrimiento dorado. La nueva moneda tiene un núcleo de acero sobre el cual se adhieren, mediante electricidad, capas de cobre y estaño. Por eso puede ser atraída por un imán, a diferencia de la pieza anterior.

El acero tiene un precio menor y más estable que los metales no ferrosos utilizados en la antigua aleación. Según informó la gerenta Tesorera del Banco Central, Cecilia Feliú, el costo de producción de la nueva moneda de $50 es aproximadamente 70% inferior al de la versión anterior. El instituto emisor no ha revelado el precio unitario en pesos.

El ahorro adquiere escala porque la demanda mensual se ubica entre 3 millones y 5 millones de monedas. Al cierre de julio había $38.435 millones en piezas de esta denominación en circulación, equivalentes —por cálculo simple— a cerca de 769 millones de monedas.

La primera partida llegó desde Canadá

La moneda cambia de material y también de fabricante. La Royal Canadian Mint ganó la licitación internacional, desarrolló la pieza y fabricó la primera partida que comenzó a distribuirse en Chile.

Casa de Moneda de Chile participó en el proceso, pero no obtuvo el contrato. Feliú explicó que se evaluaron las condiciones técnicas y económicas y que la adjudicación se resolvió por precio. La empresa estatal chilena podrá volver a competir en las licitaciones de futuras producciones.

Dos monedas de $50 para mirar con atención

La llegada de la nueva versión no retira las piezas antiguas. Ambas seguirán teniendo valor y circularán conjuntamente de manera indefinida. No es necesario canjearlas ni acudir a un banco: aparecerán gradualmente en el vuelto de las compras cotidianas.

Entre esas monedas antiguas existen dos historias buscadas por los coleccionistas. La primera corresponde a 1985, cuando se acuñaron solo 400 mil piezas de $50, la tirada más baja entre los años en que se produjo esta serie. Los documentos consultados confirman la cifra, pero no permiten atribuirla —como a veces se repite— a los efectos del terremoto de ese año.

La segunda es el célebre error “CHIIE”. Parte de las monedas fechadas en 2008 y 2009 escribió el nombre del país con una segunda I en lugar de la L. El error se originó en el cuño y no alteró su valor legal, aunque convirtió a esas piezas en una de las variedades modernas más conocidas del coleccionismo chileno.

Moneda de $50 con la palabra Chiie de 2009 (Crédito: ShotCoin Chile)

Desde este martes habrá una tercera moneda para observar. Parece casi igual a la anterior, mantiene el O’Higgins de René Thenot y vale los mismos $50. Pero pesa un poco menos, se pega a un imán y lleva acero canadiense bajo su color dorado.

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