La hoz y el martillo que Chile puso en sus monedas antes de la Revolución rusa

hoz y martillo

En 1895, Chile acuñó monedas con una hoz y un martillo entrecruzados, 22 años antes de la Revolución rusa. Aunque después se convertirían en símbolos del comunismo, entonces representaban la agricultura y la minería. El diseño sobrevivió hasta 1941, cuando todavía se acuñaban monedas con ambos instrumentos.


En 1895, más de dos décadas antes de la Revolución rusa, Chile puso en circulación monedas de plata que llevaban dos instrumentos que hoy se asocian inmediatamente con el comunismo: una hoz y un martillo. Ambos aparecían entrecruzados en la parte inferior de una corona de laurel, justo debajo del valor de la moneda y del año de acuñación.

La imagen resulta sorprendente vista desde el presente. Sin embargo, cuando fue incorporada al dinero chileno, su significado era completamente distinto. La hoz representaba la agricultura y el martillo, la minería. Eran dos actividades productivas fundamentales para la economía del país de fines del siglo XIX.

El diseño puede observarse con claridad en las monedas de veinte centavos y un peso de 1895. En ambas, la denominación ocupa el centro del reverso, rodeada por ramas de laurel que se unen en la parte inferior mediante los dos instrumentos. En el anverso aparece un cóndor posado sobre una cumbre, una nueva representación del ave nacional.

hoz y martillo
El peso de 1895 fue junto a los 20 centavos de ese año el primero en tener una hoz y martillo en su diseño. (Crédito: Al Sur del Mundo Subasta)

No se trataba de una referencia a una ideología política que todavía no había adoptado esa combinación como emblema. Era una representación de la riqueza productiva del país, expresada en uno de los objetos más cotidianos de la época: sus monedas.

La reforma monetaria que cambió las monedas chilenas

La aparición de estos símbolos coincidió con una transformación importante del sistema monetario nacional. Después de la guerra civil de 1891 y de varios años de debates sobre la circulación del dinero, el gobierno de Jorge Montt impulsó una reforma destinada a establecer la conversión metálica y el patrón oro.

El 11 de febrero de 1895 se promulgó la Ley N.º 277, conocida como Ley de Conversión Metálica, que estableció nuevas disposiciones para la acuñación de monedas de oro y plata. Entre ellas figuraban piezas de un peso y de veinte, diez y cinco centavos, acuñadas en plata.

La nueva legislación también contempló cambios en la apariencia de las monedas. Su artículo 15 dispuso que las piezas de plata llevaran un cóndor y, en el reverso, una corona de laurel con la denominación. Permitía, además, incorporar emblemas o lemas accesorios y entregaba al Presidente de la República la facultad de fijar los modelos de los cuños.

El decreto del 23 de marzo de 1895 precisó las características generales del diseño. Aunque la normativa no mencionó expresamente la hoz y el martillo, ambos instrumentos quedaron incorporados a las monedas acuñadas ese año.

La reforma no solo cambió las características metálicas del dinero. También renovó la imagen que el Estado chileno quería proyectar a través de sus monedas.

Los 20 centavos de 1895. (Crédito: Al Sur del Mundo)

Un cóndor francés y los símbolos de la producción

Para el nuevo diseño se recurrió al medallista francés Louis-Oscar Roty, quien trabajó en la representación del cóndor que aparecía sobre una cumbre. La imagen reemplazó versiones anteriores del ave nacional y se convirtió en uno de los diseños más reconocibles de la moneda chilena.

Roty era un artista destacado de la medallística europea. Pocos años después crearía La Semeuse, la figura de una mujer sembrando que llegó a convertirse en uno de los grandes símbolos de la moneda francesa.

En el reverso de las piezas chilenas, el escudo nacional dio paso a una composición más sencilla: el valor de la moneda, el año de acuñación y una corona de laureles, acompañados por las herramientas que simbolizaban la agricultura y la minería.

Los investigadores Juan Manuel Martínez y Lina Nagel explican esta transformación en Iconografía de monedas y billetes chilenos, obra publicada por el Banco Central de Chile en 2009. Allí identifican expresamente los instrumentos de la nueva moneda con estas dos actividades económicas.

La elección resultaba coherente con el Chile de fines del siglo XIX. La minería ocupaba un lugar central en las exportaciones y en los ingresos fiscales, especialmente por la explotación salitrera, mientras la agricultura seguía siendo una actividad fundamental para la producción y el empleo.

La moneda reunía así símbolos de la identidad republicana, como el cóndor y el laurel, con una representación de las actividades que sostenían buena parte de la economía nacional.

Lo que dejó escrito José Toribio Medina

La reforma de 1895 fue documentada pocos años después por José Toribio Medina, uno de los principales investigadores de la numismática chilena.

En Las monedas chilenas, publicado en 1902, Medina reprodujo la Ley de Conversión Metálica y el decreto del 23 de marzo de 1895, además de examinar los cambios en los diseños y los grabadores que participaron en las nuevas emisiones.

Sus antecedentes permiten reconstruir el marco legal en que se incorporaron estos símbolos. La ley autorizaba el uso de emblemas accesorios y el Ejecutivo tenía la facultad de aprobar los modelos de las monedas.

Sin embargo, la documentación examinada no permite establecer con certeza quién propuso incorporar específicamente la hoz y el martillo ni quién tomó la decisión final sobre esa combinación. Lo que sí sabemos es que ambas herramientas formaron parte de los diseños utilizados a partir de 1895 y que su significado estaba asociado a la agricultura y la minería.

Antes de convertirse en un símbolo político

La historia de estos instrumentos tomó otro rumbo con los acontecimientos que sacudieron Rusia a comienzos del siglo XX.

Después de la Revolución bolchevique de 1917, la hoz y el martillo fueron adoptados como representación de la alianza entre el campesinado y la clase obrera. La primera simbolizaba a los trabajadores agrícolas y el segundo, a los trabajadores industriales. Su combinación se transformó en uno de los emblemas más reconocidos del régimen soviético.

Hoz Martillo
Estatua de Obrero y koljosiana. Moscú. (Crédito: Wikipedia)

Existía, por tanto, una diferencia importante con el significado que tenían en Chile. Mientras el martillo de las monedas chilenas representaba la minería, en la simbología soviética pasó a identificar al proletariado industrial. Y mientras en Chile ambos instrumentos evocaban actividades productivas, en Rusia expresaban una alianza política y social.

Tampoco hay antecedentes documentales que permitan establecer una relación directa entre el diseño chileno y el emblema soviético que aparecería más de veinte años después.

Las mismas herramientas podían representar ideas diferentes según la época y el contexto en que fueran utilizadas.

La hoz y el martillo sobrevivieron hasta 1941

La presencia de la hoz y el martillo en las monedas chilenas no terminó con la Revolución rusa. Los instrumentos siguieron apareciendo durante décadas en distintas denominaciones, incluso cuando ya se habían convertido en símbolos reconocibles del comunismo.

También sobrevivieron a importantes cambios en los materiales utilizados para fabricar el dinero. Las monedas de cinco centavos se acuñaron en plata hasta 1919, mientras que las de diez y veinte centavos mantuvieron emisiones de ese metal hasta 1920. A partir de ese año se introdujeron piezas de cuproníquel, una aleación de cobre y níquel, que conservaron la hoz y el martillo en su diseño.

En las monedas de un peso, la transición ocurrió más tarde. La última emisión de plata correspondió a 1932. Al año siguiente, el cuproníquel reemplazó a ese metal, pero se mantuvieron el cóndor y la corona de laureles con los instrumentos que representaban la agricultura y la minería.

Según el Catálogo Numismático Nacional, publicado por Rafael Toro en 2021, las últimas monedas de diez y veinte centavos con este diseño fueron acuñadas en 1941, con emisiones de 900 mil y tres millones de ejemplares, respectivamente. En las monedas de un peso, los instrumentos aparecieron por última vez en 1940, cuando se acuñaron 150 mil piezas.

El peso de 1940 fue el último de esta deniminación que llevó la Hoz y Martillo.

Para entonces, la hoz y el martillo llevaban 46 años formando parte de la iconografía monetaria chilena. Durante ese período habían atravesado transformaciones económicas, cambios de gobierno y una revolución que modificó profundamente su significado político en otras partes del mundo.

El cambio llegó a fines de 1941. La Ley N.º 7.139 autorizó nuevas acuñaciones y el Decreto N.º 4.237, del 19 de diciembre de ese año, estableció diseños diferentes para las monedas.

En 1942 comenzaron a emitirse nuevas piezas de cobre. El cóndor fue reemplazado por el busto de Bernardo O’Higgins, mientras que en las monedas de veinte centavos la corona de laureles, acompañada por la hoz y el martillo, dio paso a una composición con copihues.

El cambio tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial, en un contexto de dificultades para el abastecimiento de determinados metales utilizados en la fabricación de monedas. Sin embargo, no existen antecedentes en la documentación legal examinada que permitan atribuir el abandono de la hoz y el martillo a su asociación con el comunismo.

La modificación respondió a una renovación de las características materiales y de los diseños monetarios. Tampoco significó que todas las piezas anteriores dejaran inmediatamente de circular: 1941 marca el último año de acuñación documentado del antiguo diseño.

Así terminó una tradición iconográfica iniciada en 1895. Durante casi medio siglo, los chilenos llevaron en sus bolsillos dos herramientas cuyo significado había cambiado profundamente en el mundo, pero que en sus monedas seguían representando las actividades productivas del país.

La historia de estas piezas recuerda que los símbolos no siempre significaron lo mismo. Para comprenderlos, primero hay que situarlos en el tiempo en que fueron creados.

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