La primera moneda de oro de Chile: el enojo de San Martín con O’Higgins por seguir usando la imagen del rey

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La primera moneda de oro de Chile nació después de que San Martín advirtiera una contradicción difícil de sostener: el país combatía al rey en los campos de batalla, pero todavía seguía acuñando su imagen en el metal más valioso. Antes de adoptar los ocho escudos, el nuevo Estado había imaginado una ruptura todavía mayor: una moneda decimal de diez pesos llamada “Un nacional”.


Chile durante 1817 acuñó una moneda de plata que simbolizaba su independencia con volcanes, una columna de la libertad y el lema “Unión y Fuerza”. No osbtante, las piezas de oro continuaban acuñándose con el busto de Fernando VII. La revolución había cambiado el gobierno y sus emblemas, pero la corona española todavía seguia vigente.

Esta contradicción no pasó inadvertida para José de San Martín. Para el general argentino, que entonces preparaba la campaña hacia el Perú, una moneda no era únicamente una medida de valor. También era una declaración política que circulaba de mano en mano.

El rey sobrevivía en el oro

José de San Martín, retratado por José Gil de Castro en 1818. Colección de la Ilustre Municipalidad de La Serena, en comodato en el Museo Histórico Gabriel González Videla. Fuente: DIBAM/SURDOC.

En un oficio fechado el 8 de noviembre de 1817, José de San Martín se dirigió a la Suprema Dirección Delegada de Chile para cuestionar que la misma Casa de Moneda que fabricaba plata con los símbolos patrios siguiera produciendo oro con la imagen del monarca español.

Según la transcripción de José Toribio Medina en Las monedas chilenas, San Martín consideraba “sorprendente ver estampado en el mismo año y por las mismas manos” el busto de Fernando VII junto con los signos de la revolución.

Su objeción iba más allá de la estética. Temía que esa convivencia de símbolos provocara dudas respecto de la solidez del nuevo orden. Si la plata proclamaba la independencia, pero el oro seguía reconociendo al rey, ¿qué mensaje recibían quienes utilizaban esas monedas?

1817: Fernando VII todavía aparecía en el oro acuñado en Santiago.

El documento no muestra a San Martín retando directamente a Bernardo O’Higgins sino interpelando formalmente a la autoridad delegada del gobierno del que este era Director Supremo. La petición del general argentino fue inequívoca: debían prepararse nuevos cuños para el oro o suspenderse temporalmente su acuñación, de modo que ambos metales exhibieran signos políticos coherentes.

La respuesta oficial fue tan breve como efectiva: “Como lo pide”. Poco después, el rostro del rey comenzó a desaparecer también del oro chileno.

San Martín ya había demostrado que comprendía el poder simbólico del dinero. En junio de 1817, el gobierno chileno le envió mil pesos de la nueva moneda de plata. El general repartió esas piezas entre los jefes del Ejército de los Andes y sostuvo que sus nuevos emblemas conservarían la memoria de la emancipación. El episodio quedó registrado en un documento conservado por la Biblioteca del Congreso Nacional.

La moneda que apareció dentro de un libro

Dos siglos después, la historia adquirió un giro inesperado gracias a la compra de un libro.

En noviembre de 2018, durante una visita a Buenos Aires, el investigador numismático Javier Campos Santander adquirió un tomo de los Documentos del Archivo de San Martín. Al revisarlo con más atención encontró un anexo titulado “Creación de la moneda nacional de Chile”, fechado en 1817, que contenía cuatro dibujos de un proyecto monetario anterior al que finalmente se llevó a los cuños.

Los documentos ya habían sido impresos en 1911, de manera que no se trataba del hallazgo de papeles completamente desconocidos. Su importancia estuvo en volver a mirar un proyecto olvidado y advertir lo que proponía: una reorganización decimal de la moneda chilena.

En esos diseños aparecían el peso, el décimo y el centésimo. Para el oro se proponía una unidad nueva: el nacional. Uno de los bocetos llevaba las inscripciones “Un nacional” y “Diez pesos”.

La historia completa del hallazgo y los dibujos puede consultarse en el estudio de Campos, El primer proyecto monetario del Chile republicano.

Campos plantea que los bocetos posiblemente fueron enviados a Buenos Aires para obtener la aprobación del gobierno de Juan Martín de Pueyrredón. También sugiere que la reforma pudo ser abandonada por resultar demasiado radical para una economía acostumbrada al sistema colonial.

Una ruptura grabada en oro

El “nacional” nunca llegó a circular. En su lugar, Chile conservó la unidad tradicional de ocho escudos, conocida también como onza o doblón de a ocho. No es lo mismo que la moneda de ocho reales, que era de plata: esta era la gran pieza de oro del sistema hispanoamericano y equivalía a 16 pesos de plata.

La continuidad del valor facilitaba su aceptación en el comercio. La revolución ocurrió en las imágenes y en las palabras. Chile expulsó al rey de la moneda, pero conservó durante un tiempo su sistema de cuentas.

La nueva moneda pesaba alrededor de 27 gramos, tenía unos 37 milímetros de diámetro y fue acuñada en oro de 0,875 de fino. En el anverso llevaba la leyenda “El Estado de Chile Constit. Independiente”. Dentro de una corona de laureles, el sol nacía sobre la cordillera de los Andes, entre dos volcanes en erupción.

En el reverso aparecía una estrella de cinco puntas iluminando una columna de la libertad, coronada por un hemisferio y acompañada por dos banderas chilenas. Alrededor se leía una frase que terminaría convertida en uno de los lemas más persistentes de la República: “Por la Razón o la Fuerza”.

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La iconografía se interpreta así:

ElementoSignificado
Sol naciendo sobre los Andes“Sol libertario” asociado al Ejército Libertador
Volcanes en erupciónFuerza telúrica del naciente Estado
Corona de laurelesTriunfo, fama y victoria imperecedera
Columna y hemisferioÁrbol de la libertad y nuevo orden republicano
Estrella radianteLuz de la libertad
Banderas cruzadasPrimera aparición del nuevo pabellón patrio en las monedas de oro
“Por la razón o la fuerza”Afirmación y legitimación del nuevo Estado

La iconografía, atribuida al grabador Francisco Borja Venegas, puede revisarse ampliamente en el libro iconografía de monedas y billetes chilenos del Banco Central de Chile.

Había, además, una particularidad cronológica. En el anverso se grabó “A.D. 1818”, por Anno Domini. Esa fecha no siempre indicaba el año efectivo de acuñación, sino que conmemoraba el nacimiento del Chile independiente. Por eso existen monedas fabricadas varios años después que todavía conservan 1818 en el anverso, mientras el año verdadero aparece en el reverso. El Museo Histórico Nacional, por ejemplo, conserva una pieza acuñada en 1825 que mantiene la inscripción “A.D. 1818”.

La primera moneda republicana de oro fue, por tanto, una solución de compromiso. Chile expulsó al rey de sus monedas, pero no eliminó de inmediato el sistema monetario heredado de la Colonia. Conservó los ocho escudos, su peso y su equivalencia, mientras cubría la antigua unidad con volcanes, laureles, estrellas, banderas y una declaración de independencia.

El “nacional” quedó dibujado sobre el papel. La onza republicana fue la que entró en circulación. Y en sus dos caras quedó registrada una de las tensiones centrales de la emancipación chilena: la voluntad de fundar un país nuevo sin poder desprenderse, de un solo golpe, de todas las medidas del mundo anterior.

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