Los misterios de los 2 escudos de Caupolicán: de 18 millones de piezas proyectadas a solo 106 catalogadas

Un acta manuscrita revela que el Banco Central ordenó en 1971 formar un stock de 18 millones de monedas de 2 escudos. La pieza, inspirada en la escultura de Caupolicán de Nicanor Plaza, nunca circuló y los catálogos registran solo 106 ejemplares. Uno ha alcanzado US$3.800 en una subasta.


caupolicán
Caupolicán de Nicanor Plaza en el Parque Lota (Crédito: Jaime Troncoso)

Quien recorre el cerro Santa Lucía, en Santiago, puede encontrarse con una de las figuras más reconocibles de la escultura chilena: Caupolicán, representado como un guerrero de cuerpo musculoso, cabeza girada, cintillo de plumas y un garrote sostenido sobre la espalda.

La misma figura se levanta en el Parque Isidora Cousiño de Lota. Pero existe otra versión mucho más pequeña y difícil de encontrar: una moneda de 2 escudos acuñada en 1971, que mide apenas 21 milímetros y pesa 3,5 gramos.

El grabador Francisco Orellana Pavéz trasladó al metal la figura completa del Caupolicán de Nicanor Plaza. El guerrero aparece de pie, con el torso girado, la cabeza vuelta hacia un costado, una mano apoyada en la cintura y la misma postura corporal de la célebre escultura instalada en el cerro Santa Lucía y reproducida en el Parque de Lota.

A su alrededor se lee “REPÚBLICA DE CHILE” y, bajo sus pies, “CAUPOLICÁN”. No es el retrato convencional de un personaje histórico, sino una escultura monumental reducida al tamaño de una moneda.

En el reverso aparece el escudo nacional completo, sostenido por el cóndor y el huemul, sobre la cinta con la leyenda “POR LA RAZÓN O LA FUERZA”. Más abajo figuran el año 1971, la marca de la Casa de Moneda de Santiago, el número 2 y la palabra “ESCUDOS”.

La pieza debía fabricarse por millones y circular por todo Chile. Sin embargo, nunca llegó al público. Los catálogos numismáticos registran apenas 106 ejemplares en la aleación corriente y una cantidad desconocida en plata.

La distancia entre los 18 millones proyectados y las 106 monedas catalogadas constituye uno de los grandes misterios de la numismática chilena.

Moneda de 2 escudos de 1971 perteneciente a la Colección Numismática del Banco Central de Chile. En el anverso aparece la figura completa del Caupolicán de Nicanor Plaza; en el reverso, el escudo nacional, el año, la marca de la Casa de Moneda de Santiago y la denominación. Imagen: Banco Central de Chile.

De la escultura a una moneda de 21 milímetros

Nicanor Plaza realizó su Caupolicán durante su permanencia en Francia. La obra fue presentada en yeso en 1868 y posteriormente fundida en bronce. De acuerdo con el Museo Nacional de Bellas Artes, se hicieron varios ejemplares. Uno fue llevado a Chile y presentado en la Exposición Nacional de Artes e Industrias de Santiago de 1872.

En 1910, el Museo Nacional de Bellas Artes donó una de las piezas a la ciudad de Santiago y esta fue instalada en el cerro Santa Lucía.

La Biblioteca Nacional Digital conserva una tarjeta postal fechada en 1903 que muestra otra reproducción en el Parque de Lota. La ficha patrimonial la identifica como una obra en bronce de Nicanor Plaza y como reproducción del Caupolicán del Santa Lucía.

La escultura posee también una historia controvertida. Sus plumas, rasgos físicos e indumentaria no corresponden a la tradición mapuche. El Museo Nacional de Bellas Artes recoge la versión de Rubén Darío según la cual reproducciones de la obra fueron comercializadas en Estados Unidos y Europa bajo el nombre de El último de los mohicanos, sin que Plaza recibiera compensación.

Con el paso del tiempo, sin embargo, aquella figura se instaló en el imaginario nacional como la representación de Caupolicán. Apareció en parques, grabados y objetos decorativos. En 1971, Francisco Orellana Pavéz la convirtió en el motivo principal de una moneda.

Caupolicán ya había estado en el dinero

Reverso del billete de 1 peso del Banco Concepción (Crédito: Al Sur del Mundo)

La figura de Caupolicán ya había aparecido en el dinero chileno. En 1883, el Banco de Concepción incorporó la estatua de Nicanor Plaza en el reverso de un billete de un peso, impreso por la American Bank Note Company de Nueva York y con el retrato de Aníbal Pinto en el anverso. La imagen circuló en papel moneda 27 años antes de que la escultura fuera instalada en el cerro Santa Lucía, en 1910.

Ensayo de 5 pesos de 1926.

Un segundo antecedente surgió en 1926, cuando se acuñó un ensayo de moneda, que tampoco llegó a circular. A diferencia del billete de 1883 y de los 2 escudos de 1971, esta pieza no reprodujo la estatua de cuerpo entero, sino un busto indígena de perfil con tocado de plumas, identificado en la tradición numismática con Caupolicán. La ficha de Numista la clasifica como moneda de ensayo. La pieza de 1971 fue, por tanto, la culminación de una trayectoria iconográfica que llevó a Caupolicán desde el billete de un banco privado hasta una de las monedas más escasas y valoradas de Chile.

Una nueva familia para el escudo

Chile utilizó el escudo como unidad monetaria entre 1960 y 1975. Durante la primera década, las monedas divisionarias tuvieron diseños similares, dominados principalmente por un cóndor con las alas desplegadas.

La serie creada a comienzos de los años setenta rompió esa uniformidad e incorporó personajes diferentes en cada denominación: Bernardo O’Higgins en los 10 centésimos, José Manuel Balmaceda en los 20, Manuel Rodríguez en los 50, José Miguel Carrera en 1 escudo, Caupolicán en 2 escudos y Lautaro a caballo en 5 escudos.

La Ley 17.572, promulgada el 29 de noviembre y publicada en el Diario Oficial el 20 de diciembre de 1971, autorizó monedas de 10, 20 y 50 centésimos en bronce-aluminio-níquel, y de 1, 2 y 5 escudos en alpaca, una aleación de 68% de cobre, 16% de zinc y 16% de níquel.

La ley estableció que la moneda de 2 escudos debía pesar 3,5 gramos y medir 21 milímetros. La acuñación de la nueva familia fue autorizada por un período de dos años.

Los antecedentes de la tramitación legislativa muestran que el objetivo económico era disponer de monedas más duraderas y reducir el costo de reemplazar billetes de baja denominación. En la discusión participaron representantes del Banco Central y de la Casa de Moneda.

Pero el resultado también produjo un cambio cultural: por primera vez una misma familia monetaria reunió próceres republicanos y dos de los principales dirigentes de la resistencia mapuche frente a la conquista española.

La orden de producir 18 millones

Los 2 escudos no fueron concebidos inicialmente como una prueba destinada exclusivamente a los coleccionistas.

El Acta de Directorio N.º 2308, del 12 de mayo de 1971, abordó la adquisición de los materiales requeridos para fabricar las nuevas monedas divisionarias.

El antecedente decisivo aparece en el Acta de Directorio N.º 2319, correspondiente a la sesión del 1 de septiembre de 1971. En el apartado “Monedas divisionarias. Órdenes de acuñación”, el Directorio resolvió:

“Ordenar la acuñación de las nuevas monedas, con el objeto de permitir la formación de un stock para atender las primeras necesidades, una vez que se publiquen los decretos aprobatorios de los respectivos cuños”.

El programa establecía:

  • 36 millones de monedas de 10 centésimos.
  • 9 millones de monedas de 20 centésimos.
  • 18 millones de monedas de 50 centésimos.
  • 63 millones de monedas de 1 escudo.
  • 18 millones de monedas de 2 escudos.
  • 18 millones de monedas de 5 escudos.
Manuscrito del acta 2319 del directorio del Banco Central del 1 de septiembre de 1971.

El plan totalizaba 162 millones de monedas. Los 2 escudos estaban incluidos en el mismo programa destinado a formar existencias para la circulación.

El dinero que quiso mostrar otro Chile

La moneda de Caupolicán formó parte de un cambio más amplio en la iconografía del dinero durante el gobierno de Salvador Allende.

Lautaro es la imagen de los 5 escudos (Crédito: Colección propia)

Los diseños tradicionales estaban dominados por presidentes, militares, ministros, escudos, cóndores y episodios de la Independencia. La nueva serie mantuvo algunos de esos personajes, pero incorporó a Caupolicán y Lautaro.

El cambio también llegó al papel moneda. El billete de 500 escudos emitido para conmemorar la nacionalización del cobre llevó en el anverso la figura anónima de un minero y en el reverso una vista de Chuquicamata. En lugar de un presidente o un general, el protagonista era un trabajador.

Otra propuesta de rediseño, que no llegó a circular, mostraba en el anverso a un campesino frente a un campo cultivado, acompañado por un verso de Pablo Neruda. El reverso contemplaba la obra Araucanos al ataque de Collipulli y versos de La Araucana, de Alonso de Ercilla. Sus antecedentes fueron abordados anteriormente en la investigación sobre el billete de 500 escudos y la nacionalización del cobre.

Las piezas muestran un giro reconocible: el dinero amplió la representación de Chile hacia sus trabajadores, sus recursos naturales y sus raíces indígenas.

Caupolicán y Lautaro no eran solamente imágenes utilizadas para diferenciar dos monedas. Su presencia coincidía con una época en que el Estado buscaba reivindicar otros protagonistas sociales y culturales.

La pieza que nunca circuló

Las monedas de 10 y 20 centésimos comenzaron a circular en enero de 1972. La de 5 escudos, con Lautaro a caballo, lo hizo en junio de 1973.

La de Caupolicán nunca apareció en el comercio.

Al revisar las actas del Directorio posteriores a septiembre de 1971 y hasta octubre de 1973. No se encontró un acuerdo que suspendiera la acuñación, prohibiera la circulación de los 2 escudos o explicara por qué no se ejecutó el programa de 18 millones.

La ausencia debe interpretarse con cautela. Las actas tampoco registran la puesta en circulación de otras monedas de la serie. Es posible que las instrucciones operativas se tramitaran a través del Comité Ejecutivo o de otras dependencias sin volver al Directorio.

El Directorio del Banco Central ordenó incluirla en el stock inicial y que nunca fue liberada para circular.

De 18 millones a solo 106

El Catálogo Numismático Nacional de Rafael Toro clasifica la moneda como KM#198 y consigna: “1971. No liberada para circulación: 106”. En una línea separada registra una versión Proof, pero señala que su cantidad es desconocida.

Una investigación publicada por Numisvariantes advirtió que las 106 unidades no aparecen en las tablas de la memoria de Casa de Moneda correspondiente al período 1964-1973. La memoria sí contiene esta explicación: “Cabe señalar que la moneda de dos escudos (E°2) fue sólo acuñada en calidad de pruebas, por lo que el Banco Central no dispuso su acuñación ni, por lo tanto, fue emitida”.

La frase presenta una aparente contradicción con el Acta 2319, que había incluido expresamente 18 millones de monedas dentro de la orden para formar un stock.

En 2011, el numismático Gamalier Varela publicó “La moneda de 2 escudos de 1971”. Sostuvo que el Banco Central dispuso que la pieza no circulara cuando comenzaba el proceso de producción y que alcanzaron a fabricarse 106 ejemplares.

Varela afirmó además que se hicieron 50 juegos completos de la serie en plata y calidad Proof.

Una joya de US$3.800

Su escasez, diseño e historia convirtieron a los 2 escudos de Caupolicán en una de las monedas modernas más buscadas de Chile.

El valor depende del metal, la conservación, la autenticidad y la procedencia. No existe un precio único aplicable a todos los ejemplares.

Al Sur del Mundo Subastas ha catalogado una pieza de plata de 21 milímetros y 4,32 gramos con una estimación de entre US$2.000 y US$3.000. La firma también informó en sus redes que un ejemplar alcanzó un precio de martillo de US$3.800, más US$570 de comisión. El desembolso total del comprador llegó a US$4.370.

Su precio no proviene del contenido metálico ni de los 2 escudos estampados en el reverso. Proviene de aquello que persiguen los coleccionistas: escasez, conservación, diseño, procedencia y una historia excepcional.

Una pequeña escultura y un gran misterio

El Banco Central conservó al menos un ejemplar en su colección numismática.

En La emisión de dinero en Chile, publicado en 2005, la moneda no aparece en el relato dedicado a la era del escudo. Sin embargo, en la página 153 de su catálogo se señala que se exhibían en una vitrina monedas “de dos y 5 escudos”.

El libro Iconografía de monedas y billetes chilenos, de 2009, volvió a reconocerla y publicó su imagen.

Debían acuñarse 18 millones. Los catálogos registran 106 en la aleación corriente y un número desconocido en plata. Una de ellas ha llegado a costar US$3.800.

La moneda de Caupolicán nunca cumplió la función para la cual fue concebida: circular de mano en mano. Su destino fue otro. Se convirtió en una pequeña escultura, una pieza de culto y uno de los grandes enigmas de la numismática chilena.

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