Serie del Indio 1926: la moneda indígena que Chile nunca hizo circular
Diseñada por Alberto Ried, la prueba de 5 pesos fue rechazada por temor a la imagen que proyectaría del país en el extranjero.
Chile pudo haber tenido en los años veinte una moneda con rostro indígena. La pieza existió. Fue diseñada, ensayada y acuñada como prueba. Pero nunca llegó al bolsillo de los chilenos.
Se conoce como la Serie del Indio, y es una de esas historias numismáticas que dicen más por lo que no ocurrió que por lo que finalmente circuló.
Según un artículo de Gamalier Varela publicado por la Asociación Numismática de Chile, el ministro de Hacienda Lautaro Rosas Andrade encargó a Alberto Ried diseñar ensayos para un nuevo tipo de monedas de 1, 2 y 5 pesos, que eventualmente podrían reemplazar a las piezas vigentes. Esta serie se les llamó poularmente de El Indio.
El gobierno ordenaría después la acuñación de nuevas piezas mediante el Decreto Ley N° 606, del 14 de octubre de 1925. Pero las monedas definitivas, acuñadas en 1927, mantuvieron el diseño tradicional que Chile venía usando desde 1895.
Los ensayos de Ried proponían otro camino: incorporar la imagen de un indígena como rostro de la moneda chilena. Por eso, en el mundo numismático, esas pruebas pasaron a ser conocidas como la Serie del Indio.
La prueba más conocida es la de 5 pesos de 1926. En el anverso aparece el perfil de un hombre indígena, mirando hacia la izquierda, con una vincha y plumas. En una de sus variedades se lee alrededor “República de Chile”.
Bajo el retrato aparece el año 1926. En el reverso se observa una estrella al centro, rodeada por ramas, con la denominación “Cinco pesos” y la marca de la Casa de Moneda de Santiago.

La moneda era una prueba técnica, pero también una propuesta de identidad. Y ahí apareció el problema.
Un país de indios
En el artículo de la Asociación Numismática de Chile, se recoge el relato del propio Alberto Ried, en una entrevista realizada por Mateo Yudelevic. Según ese testimonio, el ministro Rosas rechazó los ensayos porque la imagen de un indígena en una moneda chilena podía dejar en el extranjero la impresión de que Chile era “un país de indios” o que tenía “una gran población indígena”.
La moneda no fue descartada solo por razones de diseño, metal o acuñación. Fue rechazada porque incomodaba la imagen de país que se quería proyectar. En el Chile de comienzos del siglo XX, lo indígena podía aparecer como pasado remoto, como ornamento, como referencia cultural. Pero otra cosa era poner ese rostro en el centro de una moneda nacional.
La Serie del Indio fue una primera intención moderna de reflejar a los pueblos originarios en el circulante chileno. No en los bordes de la composición, sino en el lugar principal.
El trabajo de Ried partió con un relieve en yeso de unos 30 centímetros. Luego intervino el grabador Juan Leiva, quien realizó diversas pruebas en plata y cobre.
Según Ried, habrían existido 12 variedades, aunque el artículo de ANUCH señala que hasta entonces se conocían siete tipos principales, todos en plata, para las denominaciones de 1, 2 y 5 pesos.
La variedad de 5 pesos reporta una prueba que cambia la leyenda conocida “Chile” por “República de Chile” y que presenta el borde habitual de las monedas del período. Sus características son cercanas a la moneda definitiva de 5 pesos acuñada en 1927: 37 milímetros de diámetro, plata, 24,8 gramos de peso y borde estriado.
Pero la moneda definitiva no llevó al indígena. Mantuvo la iconografía tradicional.
Antes de que un rostro indígena intentara llegar al anverso de una moneda, la iconografía precolombina ya había aparecido en el papel moneda chileno como elemento ornamental. Un ejemplo es el billete de 5 pesos del Banco Central de Chile, con el retrato de Bernardo O’Higgins, donde el diseño de seguridad incorpora una guilloche inspirada en motivos mapuches e incas.
Según el libro Iconografía de monedas y billetes chilenos, del Banco Central, esa combinación buscaba unir el pasado indígena con los momentos fundacionales de la República.
En ese billete, lo indígena estaba en el fondo, como trama decorativa. En la Serie del Indio, en cambio, la imagen indígena ocupaba el centro de la moneda.

Esa era la novedad de Ried.
Y esa fue, también, la frontera que el poder político no quiso cruzar.

