Cuando Chile venció en Chacabuco, afianzó su independencia a través de una moneda de $1
Tras Chacabuco, la nueva patria reemplazó el rostro del rey por símbolos republicanos acuñados en plata.
Cuenta la historia que, tras el triunfo del Ejército Libertador de los Andes, dirigido por el general argentino José de San Martín, en la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, las fuerzas independentistas necesitaban comenzar a imponer los símbolos de la nueva patria que nacía.
Así surgió el Peso Independiente de Chile, acuñado en Santiago en 1817. La moneda no solo reemplazaba una pieza de circulación económica: también marcaba el comienzo de una nueva iconografía republicana, distinta de la que había representado durante siglos a la monarquía española.
Hilarión de la Quintana, por orden de Bernardo O’Higgins, emitió un bando el 9 de junio de 1817 en que dispuso el nuevo diseño de la moneda de plata. El texto establecía que “nuestra moneda de plata tendrá por el anverso el nuevo sello del Gobierno: encima de la estrella, una tarjeta con esta inscripción: Libertad; y alrededor de esta, Unión y Fuerza: bajo la columna el año. Por el reverso presentará un volcán, y encima una corona de laurel, en cuyo centro se pondrá el valor, y alrededor: Chile Independiente. Debajo del cerro: Santiago”.
La acuñación se realizó en la Casa de Moneda de Santiago, ubicada entonces en el edificio que hoy conocemos como el Palacio de La Moneda, y no estuvo exenta de dificultades.
Aunque la Casa de Moneda continuó funcionando, ya no contaba con todos los especialistas del período colonial. Tras el triunfo patriota, algunos funcionarios vinculados al antiguo régimen huyeron a Lima, entre ellos el grabador o tallador mayor Ignacio Fernández Arrabal.
Su partida dejó a la institución con menos capacidad técnica justo cuando debía producir una moneda nueva, cargada de símbolos republicanos. Por eso, el Peso Independiente fue fabricado por los trabajadores que permanecieron en Santiago, quienes debieron convertir en plata el nuevo ideario de la patria que nacía.
El diseño
El nuevo diseño tenía una carga simbólica evidente. En el anverso aparecía la columna de la libertad, coronada por un globo terráqueo e iluminada por la luz de una estrella. Sobre ella figuraba la palabra “Libertad” y alrededor la inscripción “Unión y Fuerza”. Bajo la columna se ubicaba el año de acuñación.
La columna estaba asociada a la idea de libertad y permanencia. Era un símbolo presente en los imaginarios republicanos de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, influido por las revoluciones de independencia y por la ruptura con el orden colonial. El globo iluminado por la estrella reforzaba la idea de progreso (como la bandera de Brasil) y de una nueva etapa histórica, en contraste con la oscuridad que los patriotas atribuían al dominio español.
En el reverso se mostraba un volcán, sobre el cual aparecía una corona de laurel con el valor de la moneda en su centro. Alrededor se leía “Chile Independiente” y bajo el cerro figuraba la palabra “Santiago”, en referencia al lugar de acuñación.
La elección de estos elementos no fue casual. El libro Iconografía de Monedas y Billetes Chilenos del Banco Central señala que la corona de laurel evocaba victoria y gloria; el volcán representaba fuerza y energía; y la inscripción “Chile Independiente” convertía la moneda en una declaración política. Cada pieza que circulaba llevaba, literalmente, el mensaje de que el antiguo orden monárquico comenzaba a ser reemplazado por una nueva soberanía.
Estos símbolos ya tenían antecedentes en los primeros escudos patrios. La columna de la libertad había estado presente en el escudo utilizado desde 1812 durante el gobierno de José Miguel Carrera, y luego se mantuvo en el segundo escudo, con mayor énfasis en la idea de libertad como eje del nuevo orden republicano.
Los nuevos pesos chilenos siguieron respetando, sin embargo, algunas características heredadas de las antiguas ordenanzas reales, como la ley, el peso y el diámetro de las monedas dentro de un sistema monetario bimetálico.
Las monedas chilenas fueron acuñadas en plata y mantuvieron su equivalencia a un peso u ocho reales. Algunas piezas registradas de 1817 alcanzan cerca de 27 gramos de peso, 40 milímetros de diámetro y 3 milímetros de espesor.
El Peso Independiente no fue solo una moneda fue una forma de soberanía acuñada en plata. Después de Chacabuco, la nueva patria tenía un símbolo de independencia.


